El amor en los tiempos del cólera - Gabriel García Márquez

«El amor en los tiempos del cólera» de Gabriel García Márquez

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La obra literaria de Gabriel García Márquez es un legado de valor incalculable para el mundo entero. Las crónicas periodísticas que empezó a escribir cuando apenas transitaba de la niñez a la adolescencia, evidencian claramente ese potencial innato que poseía para hablar de aquello que todo el mundo ya conocía, haciéndolo parecer una historia jamás contada.

Las dificultades y los constantes cambios que enfrentó Gabito -como lo llamaban cariñosamente desde niño- a lo largo de su vida, le sirvieron para madurar como persona y como escritor. Esta evolución se refleja claramente en su producción literaria, que en determinado momento alcanza niveles magistrales tanto en la forma como en el fondo y es considerada como una de las más importantes de la literatura en castellano de todos los tiempos.

Gabriel García Márquez
El escritor Gabriel García Márquez. Aracataca, Colombia, 6 de marzo de 1927 – Ciudad de México, 17 de abril de 2014.

Es tarea difícil tener que escoger uno de sus libros para recomendarlo en este espacio. Digamos que por derecho de antigüedad, jerarquía y méritos propios, su obra maestra “Cien años de soledad” debería de ser la elegida, ya que la incomparable historia de Aureliano Buendía y su estirpe es uno de los libros más leídos de la historia, únicamente por debajo de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes, La Biblia o El Corán, libro sagrado del Islam.

Sin embargo, vamos a posponer un poco nuestro viaje a Macondo (que por supuesto realizaremos a su debido tiempo), para darle paso a la novela que el propio Gabriel García Márquez consideró la mejor: “El amor en los tiempos del cólera” del año 1985.

Si pertenecen a esa generación que gozó durante el siglo pasado de los años maravillosos del Boom Latinoamericano, van a disfrutar enormemente de todos los recuerdos que vamos a revivir en este espacio; si se trata de amantes de la lectura más jóvenes, descubrirán un mundo que jamás imaginaron.

¿Conoces a Gabriel García Márquez?

“Él registraba de mil maneras lo inútil de negar el propósito del alma y de todos los asuntos.”

Bill Clinton sobre Gabriel García Márquez en el documental
“Gabo, la magia de lo real” de Justin Webster, 2015.
El pequeño Gabito, como le llamaban cariñosamente de pequeño.
El pequeño Gabito, como le llamaban cariñosamente de pequeño.

Gabriel García Márquez contó su historia personal en muchas ocasiones, incluso escribió su autobiografía titulada “Vivir para contarla”, de la cual alcanzó a publicar el primero de tres tomos y a raíz de su muerte se dio a conocer el manuscrito inconcluso del segundo.

Sería imposible pormenorizar cada detalle de su vida en este espacio, pero en esta primera parte hablaremos de su infancia y su juventud, recordando los lugares, las personas y los momentos que definieron su destino, su vocación y su personalidad. Se sorprenderán gratamente al darse cuenta de que muchos de los personajes con los que tanto hemos disfrutado, tienen su fuente de inspiración en personas que realmente existieron, al igual que muchos de los lugares y anécdotas de sus historias.

De la segunda parte de su vida hablaremos cuando llegue el momento de recomendar su obra cumbre “Cien años de soledad”; tendremos entonces la oportunidad de navegar por otros mares de su existencia. Conoceremos al muchacho que nunca estuvo conforme con su trabajo como periodista y seremos testigos de su despegue como escritor a partir de su primera novela, La Hojarasca, que fue su bautizo formal en el único oficio que siempre anheló y con el que alcanzó la cumbre del éxito y la inmortalidad. Otra asignatura que queda pendiente será la de ahondar en el importantísimo papel que jugó como uno de los máximos exponentes del Realismo Mágico literario.

Su infancia.

Aracataca es el pequeño pueblo colombiano donde nació Gabriel José García Márquez en casa de sus abuelos, un 6 de marzo de 1927. En esa época, la United Fruit Company, que era una multinacional dedicada al cultivo de frutas tropicales, tenía presencia en todo el norte de Colombia y por ese motivo toda la región estaba repleta de estadounidenses, jamaicanos y caribeños de todas las islas en general, que llegaban a buscar trabajo a Aracataca. En ese ambiente de excesos, riñas, alcohol y mujeres, García Márquez vivió sus primeros nueve años de vida.

Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez Iguarán, padres de Gabriel García Márquez.
Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez Iguarán, padres de Gabriel García Márquez.

Sus padres, Gabriel Eligio y Luisa Santiaga, se trasladaron a vivir a Barranquilla debido a la hostilidad de la familia de ella, que veía con malos ojos su matrimonio con un hombre que era telegrafista, mujeriego y que provenía de la zona negra del país. Se llevaron con ellos a su segundo hijo pero dejaron en Aracataca a Gabito, que tenía solamente dos años de edad, al cuidado de sus abuelos maternos.

Su abuelo era el coronel Nicolás Márquez Mejía, quien luchó y tuvo una participación importante en la Guerra de los Mil Días, que fue un conflicto civil entre liberales y conservadores que ocurrió en Colombia entre 1899 y 1902. El coronel hablaba todo el tiempo de la muerte, le contaba a su nieto cosas de la guerra, de la política y se dirigía a él como si fuera un adulto. Su abuela, Tranquilina Iguarán García, tenía una forma de ser muy diferente a la de su marido; era una mujer que veía fantasmas por todas partes y era sumamente supersticiosa.

El coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía y su esposa Tranquilina Iguarán Cotes, abuelos maternos de Gabriel García Márquez.
El coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía y su esposa Tranquilina Iguarán Cotes, abuelos maternos de Gabriel García Márquez.

Su infancia fue mágica pero también difícil y sombría, y al cabo de mucho tiempo encontró la forma de transformarla en ficción a través de las grandes historias que ya conocemos. El mayor y mejor de los talentos de Gabriel García Márquez fue “el saber contar la magia de lo real”.

A los nueve años su padre regresó a buscarlo y se lo llevó a vivir con ellos a Sucre. Gabriel Eligio practicaba la homeopatía y tenía un negocio que le permitía mantener más o menos a su familia, pero a veces se ausentaba por meses enteros y la familia pasaba grandes penurias, por lo que a pesar de su corta edad, Gabo fue el gran apoyo de su madre en aquellos años.

Coincidiendo con este cambio radical en su vida, recibe la noticia del fallecimiento de su abuelo, el hombre con quien forjó el vínculo más fuerte durante su infancia. Esta desgracia reafirma su temor por la muerte y le provoca una profunda tristeza que lo acompañará por el resto de su vida, añorando a la persona que lo alentó a hacer lo que él anhelaba más, que era expresarse.

El viaje a Bogotá y el comienzo de una nueva vida.

La vida en Colombia en el año de 1943 era muy difícil y en la familia García Márquez nacía un nuevo hermano todos los años. Gabriel sabía que no tenía otra alternativa que salir de ahí; es por eso que, alentado por sus padres, aplicó para obtener una beca para estudiar en la capital. Hizo la travesía en solitario en un barco que recorría el río Magdalena y cuando llegó a Bogotá le pareció una ciudad sombría y hostil, lo que le hizo descubrir dos sentimientos que van a estar presentes posteriormente de forma constante en sus historias: la soledad y la nostalgia.

Escribió dos cuentos y los envió al periódico “El Espectador”. A la semana siguiente vio a una persona leyendo el suplemento literario de ese periódico y se sorprendió al ver su cuento publicado a ocho columnas acompañado de una nota elogiando su trabajo. En ese momento se dio cuenta de que no había marcha atrás… sería escritor por el resto de su vida.

Primer cuento publicado de García Márquez en el diario “El Espectador” de Bogotá, coordinado por Eduardo Zalamea, en septiembre de 1947. (Enlace al texto íntegro del cuento)
Primer cuento publicado de García Márquez en el diario “El Espectador” de Bogotá, coordinado por Eduardo Zalamea, en septiembre de 1947. (Enlace al texto íntegro del cuento)

Cuando tenía vacaciones, Gabo regresaba a Sucre a visitar a sus padres, que para entonces ya tenían once hijos y todas sus esperanzas puestas en la carrera de su primogénito. En Sucre vivía una muchacha de la que estaba enamorado que se llamaba Mercedes Barcha, pero ella era muy joven aún y no le hacía caso. Ese amor idealizado desde la niñez se consumó con los años. Mercedes, conocida cariñosamente como “La Gaba”, fue su eterna compañera de vida y quedó, tal y como él lo afirmaba, “regada” en todos sus libros.

Gabriel García Márquez, “Gabo” y Mercedes Barcha Pardo, “La Gaba”.
Gabriel García Márquez, “Gabo” y Mercedes Barcha Pardo, “La Gaba”.

La estrepitosa huida de Bogotá.

Gabriel cursaba el segundo año de la carrera de Derecho en Bogotá y sus padres estaban tan contentos que le hicieron llegar con su hermano una máquina de escribir como premio a su desempeño.

Sin embargo, un hecho histórico que marcó la historia del pueblo colombiano cambió los planes de todos. Jorge Eliécer Gaitán, quien era el político liberal más famoso e influyente de Colombia y defensor de las causas del pueblo, fue asesinado a unos metros de la pensión donde vivía García Márquez.

El asesinato de quien probablemente sería el próximo presidente de Colombia divide en dos tanto la historia como la literatura colombiana. Surgió un nuevo género llamado “literatura de la violencia” que obsesiona a García Márquez, quien piensa que lo importante cuando se habla de violencia no son los muertos, sino los vivos que se quedan sudando frío en los escondites esperando la llegada de la muerte.

El atentado en contra de Jorge Eliécer Gaitán levantó una ola de protestas en la capital colombiana conocidas como el “Bogotazo”, que obligaron a Gabriel a abandonar la ciudad. La universidad de la capital cerró por tiempo indefinido y él salió prácticamente huyendo hacia la costa, completamente desamparado con rumbo a Cartagena, a donde llegó a buscar trabajo sin dinero y sin un lugar donde dormir.

Protesta popular conocida como el “Bogotazo”, por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 en la capital colombiana.
Protesta popular conocida como el “Bogotazo”, por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 en la capital colombiana.

Hacía apenas unos meses que se había inaugurado el periódico “El Universal” y Clemente Manuel Zabala, quien era el jefe de redacción, saludó a Gabriel. Al escuchar el nombre del muchacho Zabala se emocionó, porque lo reconoció inmediatamente como el autor de aquellos primeros cuentos que había publicado en Bogotá y enseguida le dio trabajo. Al día siguiente salió su primera nota hablando de la militarización y el estado de violencia que se vivía en la capital.

El periodismo lo llevó a Barranquilla, donde conoció a Álvaro Cepeda Samudio, Germán Vargas y Alfonso Fuenmayor, con quienes entabla una entrañable amistad que los llevará a formar el “Grupo de Barranquilla” junto con otros intelectuales como el catalán Ramón Vinyes, quien a la postre fue inmortalizado como “el sabio catalán” en la trama de “Cien años de soledad”.

Al cabo del tiempo y de muchas reuniones, este grupo de tertulianos funda el semanario “Crónica” que fue trascendente para dar a conocer el trabajo del grupo y conservarlo para la posteridad. A partir de esa época de su vida, García Márquez no pudo separar jamás la literatura de la amistad.

La Cueva, bar ubicado en el centro de Barranquilla donde se reunió muchas veces el Grupo de Barranquilla.
La Cueva, bar ubicado en el centro de Barranquilla donde se reunió muchas veces el Grupo de Barranquilla.

Hemos llegado al momento de poner puntos suspensivos a esta historia que, como ya dijimos… continuará.

De la realidad a la ficción.

La niñez y la juventud de García Márquez son la fuente de la cual brotaron la mayoría de sus personajes, escenarios y argumentos.

Por mencionar unos cuántos ejemplos de los muchos que podríamos enumerar, la historia del amor desgraciado de los padres de Gabo, Gabriel Eligio y Luisa Santiaga, está contada literalmente en “El amor en los tiempos del cólera” a través de los amores contrariados de Fermina Daza y Florentino Ariza.

Por su parte, el abuelo Nicolás Márquez Mejía, quién esperó hasta el final de su vida esa pensión militar de veterano de la Guerra Civil que por derecho le correspondía y que nunca llegó, es el protagonista de “El coronel no tiene quien le escriba”. La masacre que el ejército llevó a cabo para reprimir la huelga de trabajadores de la United Fruit Company en el año 1928 aparece en las páginas de “Cien años de soledad”, aunque en proporciones un tanto exageradas, tal y como lo reconoció el propio escritor, para estar a tono con un argumento donde absolutamente todo es exagerado. En esta misma novela, el coronel Aureliano Buendía está inspirado en su abuelo y Úrsula Iguarán en la persona de su abuela Mina.

Noticia a ocho columnas de la masacre tras la huelga de los trabajadores de la United Fruit Company en la primera plana de “La Prensa” de Barranquilla, Colombia.
Noticia a ocho columnas de la masacre tras la huelga de los trabajadores de la United Fruit Company en la primera plana de “La Prensa” de Barranquilla, Colombia.

El argumento

“El amor en los tiempos del cólera” es la única novela de García Márquez cuyo argumento se basa solamente en el amor. Tiene una línea temporal anacrónica, lo que quiere decir que el lector se enfrenta a una historia contada mediante anticipaciones y retrospecciones. La parte de la trama que vamos a conocer aquí respeta el orden cronológico que tiene la novela y, como siempre les digo, contaré únicamente aquello que considero que puede atraer su interés hacia esta historia sin revelar nada que pueda demeritar la experiencia del futuro lector.

El olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.

Viajemos en el tiempo a fines del siglo XIX hasta alguna ciudad colonial de Colombia cuyo nombre desconocemos, pero que por la descripción bien podría ser Cartagena de Indias. Aquel domingo de Pentecostés, que sería memorable por muchos motivos, el octogenario doctor Juvenal Urbino tenía que cumplir con dos compromisos ineludibles a pesar de que no tenía por costumbre visitar pacientes ni acudir a eventos sociales en días de guardar.

El primer -e impostergable- cometido era la penosa tarea de certificar la muerte por suicidio de su querido amigo y protegido Jeremiah de Saint-Amour, quien era un hombre caribeño con un pasado oscuro que se había reinventado trabajando en su propio estudio de fotografía a pesar de su invalidez. Lazos indestructibles de afecto unían a ambos hombres que compartían el gusto por el cine, pero sobre todo su pasión por el ajedrez.

Saliendo de ahí, tendría tiempo de dormir una pequeña siesta antes de asistir junto con su esposa Fermina a la mansión de su discípulo, el doctor Lácides Olivella, quien celebraba por todo lo alto sus bodas de plata profesionales.

El estudio de Jeremiah olía a almendras amargas, lo que era un claro indicio para el doctor y para los policías de que Jeremiah se había quitado la vida mediante inhalación de cianuro de oro. Mientras el comisario buscaba la procedencia exacta de aquel aroma y Juvenal analizaba una partida inconclusa sobre el tablero de ajedrez, se encontraron una carta póstuma dirigida al doctor, cerrada con tantos sellos de lacre que fue imposible abrirla sin romper el sobre.

El contenido de la misiva dejó anonadado al doctor. Se recompuso como pudo y les dijo a los demás que se trataba de las últimas instrucciones del finado para resolver los gastos funerarios y algunos otros pendientes, cosa que no era mentira, pero siendo precisos, en realidad era una verdad a medias.

Retiraron una baldosa del suelo y encontraron el dinero suficiente para cubrir los gastos y una vez concluidas las diligencias, Juvenal se retiró de ahí en su coche. En vez de dirigirse a su casa le pidió al chofer que lo llevara a un barrio de esclavos a la dirección que Jeremiah le indicó en la carta.

Al llegar al domicilio que buscaba, una mulata que recordaba haber visto en ocasiones en el estudio de Jeremiah ya lo estaba esperando, vestida de luto y con una flor en el cabello. Entonces Juvenal se enteró de la verdad que su amigo le había ocultado durante tantos años. Resultó que ese hombre, al que había querido y ayudado tanto, era en realidad un prófugo de la justicia por haber perpetrado un crimen terrible y para colmo era antropófago. Además, la mujer que aparentemente era su asistente, en realidad fue su amante y compañera durante veinte años. Jeremiah había decretado que se quitaría la vida una vez cumplidos los sesenta años y ella, que conocía perfectamente su propósito, respetó y aceptó la voluntad de su amado,  guardó el secreto y estuvo con él hasta el trágico final.

Juvenal Urbino interpretado por el actor Benjamin Bratt en la versión cinematográfica de “el amor en los tiempos del cólera” del año 2007.
Juvenal Urbino interpretado por el actor Benjamin Bratt en la versión cinematográfica de “el amor en los tiempos del cólera” del año 2007.

…y se encontró una vez más en la encrucijada de incomprensión simple que lo había exasperado durante medio siglo.

Juvenal Urbino era un médico de 81 años edad que gozaba de un gran prestigio en la región por sus certeros diagnósticos y por haber logrado controlar la epidemia de cólera-morbo que azotó a la provincia tras su regreso de París. La vejez había hecho lo procedente y Juvenal tomaba una gran cantidad de remedios haciendo lo posible por contrarrestar sus efectos.  Su cuerpo fallaba, pero su mente se conservaba perfectamente preparando todos los días la clase que impartía en la Escuela de Medicina y leyendo sus libros importados de París o Barcelona. Su rutina diaria era tan metódica que su esposa, Fermina Daza, podía saber dónde se encontraba o qué estaba haciendo en cualquier momento si algo se le ofrecía.

Cuando regresó a casa tras su visita a la amante de Jeremiah, Juvenal pretendía dormir una pequeña siesta antes de asistir al almuerzo del doctor Olivella. Sin embargo, al llegar a su casa se encontró con un gran alboroto ya que el loro había escapado de la jaula para posarse en la rama más alta del mango.

La presencia de tantos animales domésticos en la casa respondía a la obsesión que Fermina Daza sentía por ellos. Sin embargo, la instrucción de aquel loro políglota y multicultural era obra del doctor, quien había invertido muchísimo tiempo a lo largo de 20 años educándolo. Todos recordaban aquel ridículo memorable que el loro les hizo pasar cuando el mismísimo presidente se personó en la casa para atestiguar las capacidades inauditas del animal, que por supuesto no abrió el pico mientras duró la visita.

Normalmente le cortaban las alas para que pudiera andar libre por la casa pero en aquella ocasión olvidaron hacerlo y cuando se dieron cuenta de que cualquier intento por bajarlo del árbol era infructuoso, Juvenal ordenó que llamaran a los bomberos para que se encargaran del asunto y se retiró a su habitación para encontrarse con Fermina.

Fermina Daza tenía entonces 72 años y aunque ya no conservaba el porte de su juventud, seguía siendo una mujer muy atractiva. El único pleito importante que Juvenal y ella habían tenido durante los cincuenta años  que llevaban casados lo provocó la falta de una pastilla de jabón en el baño. Ahora que había llegado el momento de recorrer juntos el último tramo del camino de la vida, Juvenal necesitaba su ayuda para llevar a cabo sus tareas esenciales y ella lo bañaba y lo vestía con tanto amor como si fuera un niño.

Juvenal, impactado, le contó a Fermina lo que había descubierto acerca de Jeremiah y la reacción de ella fue totalmente opuesta a la suya, ya que no halló nada sorprendente en aquella historia a la que incluso le encontró algún tinte romántico. Ella vio de reojo que él lloraba, pero no era por la naturaleza de aquellas revelaciones, sino por todo lo que su amigo le había ocultado durante aquellos años. Y como tantas otras veces, Juvenal se sintió incomprendido.

Entonces ella lo vistió con el mismo amor de siempre y se fueron juntos a la mansión de Lácides Olivella. La anfitriona, Aminta de Olivella, se había esmerado al extremo para que todo fuera perfecto previniendo cualquier eventualidad. Sin embargo, fuera de todo pronóstico, cayó un aguacero descomunal y tuvieron que celebrar en el interior de la casa con un calor infernal. A Juvenal lo tuvieron que cargar para que no se mojara y Aminta atendió a sus invitados empapada de pies a cabeza. El matrimonio se retiró sin probar el postre para que a Juvenal le diera tiempo de dormir una siesta antes de ir al entierro de Jeremiah.

Javier Bardem como Florentino Ariza y Giovanna Mezzogiorno en el papel de Fermina Daza en la película “El amor en los tiempos del cólera”.
Javier Bardem como Florentino Ariza y Giovanna Mezzogiorno en el papel de Fermina Daza en la película “El amor en los tiempos del cólera”. (Enlace a la película en Prime Video)

Sólo Dios sabe cuánto te quise.

Al regresar encontraron la casa destrozada por los bomberos en su intento por rescatar al loro. Mientras el doctor leía y Fermina intentaba arreglar su dormitorio, el loro apareció, esta vez en la rama más baja del mango. Juvenal creyó que podía alcanzarlo subiendo un par de peldaños de la escalera que dejaron los bomberos pero cayó al piso.

Fermina alcanzó a llegar antes de que él le dedicara sus últimas palabras: -Sólo Dios sabe cuánto te quise.

Cuando Juvenal pensaba en su muerte, no le quitaba el sueño el futuro de sus hijos Marco Aurelio y Ofelia. Sin embargo, siempre le preocupó dejar sola a Fermina, quien demostró una gran fortaleza y determinación durante todos los acontecimientos que sucedieron a partir de ese momento. Se decretaron tres días de duelo y se llevaron a cabo toda clase de homenajes en honor al doctor Urbino.

Florentino Ariza interpretado magistralmente por Javier Bardem en la versión cinematográfica de la novela.
Florentino Ariza interpretado magistralmente por Javier Bardem en la versión cinematográfica de la novela.

Florentino Ariza.

Durante el funeral, Florentino Ariza se movía discreto por toda la casa ayudando en todo lo que podía, pero intentando pasar desapercibido en la medida de lo posible. Una vez que todo hubo terminado y la casa se quedó vacía, Florentino se acercó a Fermina, quien se alegró sinceramente al verlo.

Tenía frente a él a la mujer que había amado durante toda su vida. Acababa de verla despidiéndose de su marido con la promesa de volver a verse muy pronto, colocando su anillo matrimonial en la mano de él. Sin embargo, nada ni nadie podría impedir que Florentino pronunciara frente a ella aquello que había callado durante tantos años:

-He esperado esta ocasión durante más de medio siglo, para repetirle una vez más el juramento de mi fidelidad eterna y mi amor para siempre.

Ella, totalmente descolocada le respondió:

-Lárgate. Y no te dejes ver nunca más en los años que te queden de vida.

Y regresó para concluir:

-Espero sean muy pocos.

Hasta aquí hemos llegado. Así terminó el matrimonio de Fermina y Juvenal, pero es en este punto donde comienza la verdadera historia de amor que sostiene la trama, que es la de Fermina con Florentino. Espero que esta introducción haya despertado su interés por conocer una de las más bellas novelas que se han escrito en lengua castellana. Una auténtica joya que cobra un valor adicional al saber que García Márquez plasmó en ella, para la posteridad, la historia de amor de sus padres. Ahora entendemos por qué era su libro favorito, ya que tal y como él lo afirmó… lo escribió desde sus entrañas.

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Entérate de algunas curiosidades.

Shakira y Gabo. A petición de él, ella creo la banda sonora de la versión cinematográfica de “El amor en los tiempos del cólera”.
Shakira y Gabo. A petición de él, ella creo la banda sonora de la versión cinematográfica de “El amor en los tiempos del cólera”.

“El amor en los tiempos del cólera” fue llevada a la pantalla grande en el año 2007 dirigida por el inglés Mike Newell.

Los papeles protagónicos están a cargo de Javier Bardem como Florentino Ariza y la actriz italiana Giovanna Mezzogiorno como Fermina Daza y la película se rodó en Cartagena de Indias y otras ciudades colombianas en 83 locaciones diferentes.

García Márquez no estaba convencido de vender los derechos de la historia al productor Scott Steindorf, a quien le costó años convencerlo para que le vendiera los derechos del libro. El autor dudaba acerca de la conveniencia de una versión en inglés pero le prometieron que no se haría una versión comercial de la misma y al final accedió.

El propio Gabo le pidió a Shakira, quien era su amiga personal, que compusiera la banda sonora de la película que, todo hay que decirlo, no tuvo muy buena acogida en Estados Unidos a pesar de que el guion y la realización concuerdan bastante con la novela. Como era de esperarse, en Colombia sí fue un éxito de taquilla, ya que los compatriotas de García Márquez adoran todo lo que él creó y para ellos su Premio Nobel de Literatura es objeto de máximo orgullo y fascinación.

“Ahora estoy escribiendo una novela, probablemente la más difícil que he escrito. Muy larga, muy complicada y llena de lugares comunes. Es prácticamente una telenovela. Es no tenerle miedo al amor como es en la vida. Uno está acostumbrado al amor como es en los libros, pero no como es en la vida: con todo el sentimentalismo, con toda la cursilería, con todo el sufrimiento, con todas las alegrías.”

“García Márquez: el gallo no es más que el gallo”.
Pluma, abril de 1985.


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