El arte de la guerra: sobre la concordia y la discordia es el último episodio de esta serie dedicada a la obra de Sun Tzu. El capítulo cierra el tratado con una idea decisiva: ninguna operación militar puede dirigirse con eficacia si no se conoce previamente la situación del enemigo.
Sun Tzu parte de una reflexión muy clara. La guerra supone un enorme esfuerzo para el pueblo y puede prolongarse durante años para lograr una victoria de un solo día. Por eso considera inhumano ahorrar en investigación, información y estudio del adversario cuando de ese conocimiento dependen la vida de los soldados, la estabilidad del Estado y el resultado de la campaña.
La información previa en El arte de la guerra
En El arte de la guerra sobre la concordia y la discordia, Sun Tzu afirma que la información previa no puede obtenerse por fantasmas, espíritus, analogías ni simples cálculos. Debe obtenerse de personas que conozcan la situación real del adversario.
Esta idea convierte el capítulo en una defensa clara de la inteligencia humana. El mando sabio no actúa a ciegas, no sustituye el conocimiento por intuiciones vagas y no confunde la previsión estratégica con la especulación. Antes de atacar, asediar o combatir, necesita saber quién defiende, quién decide, quién obedece, quién protege y qué planes existen.
Las cinco clases de espías
Sun Tzu distingue cinco clases de espías: el espía nativo, el espía interno, el doble agente, el espía liquidable y el espía flotante. Cuando todos ellos actúan de forma coordinada y nadie conoce sus rutas, el autor habla de genio organizativo.
Los espías nativos se reclutan entre los habitantes de una localidad. Los espías internos proceden de funcionarios del enemigo. Los dobles agentes son espías enemigos que han sido sobornados o inducidos a cambiar de bando. Los espías liquidables transmiten información falsa. Los espías flotantes regresan con informes útiles para el mando.
La clasificación muestra que la información no es un elemento aislado, sino un sistema. Cada tipo de espía cumple una función distinta y permite al general conocer, confundir, verificar, manipular o confirmar datos antes de actuar.
Concordia, discordia y poder de la información
El título del capítulo permite una lectura especialmente interesante. La concordia y la discordia no se refieren solo a la armonía o al conflicto entre ejércitos, sino también a la capacidad de mantener cohesionado el propio bando y generar desavenencia en el adversario.
Sun Tzu explica que ciertos funcionarios enemigos pueden ser contactados, sobornados o utilizados para descubrir planes, conocer la situación interna de un país y crear desarmonía. La información no sirve únicamente para observar: también puede modificar relaciones, romper alianzas, provocar dudas y alterar el equilibrio interno del enemigo.
El espionaje como asunto secreto
Sun Tzu insiste en que ningún asunto es más secreto que el espionaje. Los espías deben ser tratados con familiaridad, recompensados con generosidad y protegidos con extrema discreción. Si no se les trata bien, pueden convertirse en renegados y trabajar para el adversario.
El capítulo muestra así una visión muy precisa del mando. La información valiosa exige confianza, control, prudencia y trato adecuado. No basta con tener informadores: hay que saber utilizarlos, protegerlos, escucharlos y gestionar el riesgo que supone cada dato.
No hay espionaje sin sagacidad y justicia
Una de las partes más relevantes del episodio es la advertencia ética y práctica de Sun Tzu. No se puede utilizar a los espías sin sagacidad y conocimiento. Tampoco puede uno servirse de ellos sin humanidad y justicia.
Esta idea evita reducir el capítulo a una simple apología del engaño. Sun Tzu entiende el espionaje como una herramienta delicada, peligrosa y necesaria, pero también como una responsabilidad del mando. La información debe obtenerse y emplearse con inteligencia, método y control.
El papel de los agentes dobles
Para Sun Tzu, el conocimiento de las cinco clases de espionaje depende especialmente de los agentes dobles. Son ellos quienes permiten descubrir, reconducir y utilizar la información del enemigo contra el propio enemigo.
Gracias a los agentes dobles pueden localizarse espías nativos e internos, fabricar información falsa mediante espías liquidables y coordinar la acción de los espías flotantes. Por eso deben ser tratados especialmente bien: de ellos depende buena parte del sistema de inteligencia.
Conocer antes de actuar
El capítulo insiste en que, antes de atacar a un ejército, asediar una ciudad o actuar contra una persona, es necesario conocer la identidad de quienes la defienden, sus aliados, visitantes, centinelas y servidores. La acción eficaz comienza mucho antes del movimiento visible de las tropas.
En una lectura actual, esta idea se relaciona con la inteligencia estratégica, la contrainteligencia, el análisis de fuentes humanas y la necesidad de conocer el entorno de decisión antes de ejecutar cualquier operación. El Centro Nacional de Inteligencia define su actividad en torno a la obtención, evaluación e interpretación de información para proteger y promover los intereses estratégicos de España.
Esta dimensión también aparece en el ámbito militar. El Instituto Español de Estudios Estratégicos ha publicado trabajos sobre inteligencia militar, entendida como una constante histórica vinculada al conocimiento del enemigo, del terreno y del entorno operativo.
El cierre de El arte de la guerra
Sun Tzu concluye afirmando que el espionaje es esencial para las operaciones militares y que los ejércitos dependen de él para llevar a cabo sus acciones. No es ventajoso actuar sin conocer la situación del enemigo, y no es posible conocerla sin espionaje.
El cierre de la obra es significativo. Después de hablar de evaluación, disposición, fuerza, vacío, maniobra, terreno, fuego y mando, Sun Tzu termina en la información. La victoria no depende solo de armas, tropas o posiciones, sino de saber lo que el enemigo es, prepara, teme y oculta.
Una lectura final de El arte de la guerra
Este último episodio de El arte de la guerra en audio muestra que la estrategia culmina en el conocimiento. Para Sun Tzu, el general sabio vence porque calcula, observa, escucha, investiga y comprende antes de actuar.
Sobre la concordia y la discordia cierra la serie con una enseñanza clara: quien conoce al enemigo evita actuar a ciegas, reduce el coste de la guerra y convierte la información en una forma superior de ventaja.
Escuchar la serie completa
Puedes acceder a todos los episodios desde la página de la serie: El arte de la guerra en audio.
